LA INSÓLITA REUNIÓN DE LOS NUEVE RICARDO ZACARÍAS: Doppelgangland.

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En El Almohadón de Plumas no hemos querido dejar pasar la ocasión de sumarnos a la celebración y el jolgorio que suscita en los mentideros la aparición de la antología Presencia Humana (Aristas Martínez), y para ello hemos encargado a la sutilísima doctora Yolanda Espiñeira la lectura y posterior explicación para perplejos de la también muy celebrada La Insólita Reunión de los Nueve Ricardo Zacarías, artefacto al parecer procedente de otro mundo mejor que no estaba en éste.

Una editorial que “publica libros al límite de los géneros, hurga en la linde entre la ficción y el documento, traza líneas editoriales bastardas, plantea retos a sus autores en proyectos difíciles de clasificar”, como se describe en la presentación de Aristas Martínez, es una editorial a todas luces muy recomendable. Y entre todo este material interesante, fue publicado hace unos meses, el texto de Colectivo juan de madre ilustrado por Javier Jubera García.

La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías, es, como su título adelanta, poco común. En la contraportada se nos presenta como una novela de misterio que trata de aclarar dos hechos históricos: la desaparición del científico catalán Ricardo Zacarías y el asesinato nunca resuelto de un hombre en el Hotel Chelsea, un genuino caso de “cuarto cerrado” investigado por el mismo Gaston Lerroux. Y así la obra constituye: “el testimonio de la investigación llevada a cabo durante más de tres años por Colectivo juan de Madre , gracias a la cual han podido recostruir un asombroso relato que desvela la única y plausible solución a ambos misterios y en el que se concitan con naturalidad la obra de Duchamp, la alquimia, la crónica de Enriqueta Martí e, incluso, la teletransportación cuántica”.

Antes de todo esto, el libro comienza con unas “Instrucciones para servirse de una máquina del tiempo” en donde no se nos aclara lo que el título promete, sino que, a cambio, se nos explica que la obra fue escrita con idéntica intención a la que usó Alan Moore en From Hell: dar una explicación de hechos históricos que no se contradiga con los datos. Y se nos dan unas indicaciones para seguir la lectura del libro y distinguir entre lo que se ha extirpado de la realidad real (crónicas periodísticas de los sucesos y cartas, principalemente), y lo que se ha añadido de realidad ficcional. O sea, que el libro puede ser insólito, como promete el título, pero el lector no se puede quejar de haber sido abandonado con lo que algunos no dudan en tachar de artefacto.

Y es que con estos mimbres, las comparaciones con Rayuela o con La broma Infinita, son inevitables, y sin embargo, la diferencia es muy importante: La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías es un libro de lectura gozosa de principio a fin, en el que la palabra artefacto abandona las connotaciones de cosa grande e incómoda y abraza los aspectos más lúdicos y a la vez lúcidos de la escritura. Es cierto que nos hallamos con tres estratos narrativos: las crónicas y cartas de 1900, las entradas del diario de Ricardo Zacarías y los “textos otros”. Sin embargo, en las “Instrucciones” se nos aclara: “Este volumen, lejos de ser una cuerda, aspira a ser una red. Su lectura ideal consistiría en una lectura totalizadora, leyendo todas sus páginas a la vez, sin jerarquías ni pirámides; comprendemos que es una aspiración imposible, ya que leer es una acto secuencial”. Es pues, tanto como pueda serlo un libro impreso, un hipertexto, que ha sido definido por P. Landow como una escritura no secuencial, un texto que se bifurca, que permite que el lector elija y que se lee mejor en una pantalla interactiva, es decir, en “esta” pantalla interactiva en la que está usted leyendo. Y es así como se ofrece la lectura de esta historia en la introducción: “cada lector deberá decidir el recorrido por dicha red […] y de tal manera ensamblar su propio libro: su propia máquina del tiempo”. O sea, que sí que hay una máquina del tiempo, o más bien dos, pero de la otra trataremos con posterioridad. Ahora sigamos con la naturaleza del texto.

¿Estamos o no estamos?

¿Estamos o no estamos?

Este carácter de hipertexto está relacionado con la lectura que propone Barthes en S/Z y con la caraterización de los textos como “textos de lector” o “textos de escritor”. Los textos de lector rechazan el dogmatismo y la autoridad del autor, y, a cambio exigen una activa participación del lector en la construcción del mismo. No habrá de sorprendernos este carácter en un texto firmado por un Colectivo juan de madre.

Nada más lejos de nuestro deseo que mistificar la intencion del Colectivo de darnos como lectores unas horas de probo entretenimiento que puedan servir de digna alternativa para aquellos que, como nosotros, no vemos colmado nuestro espíritu con las distintas competiciones balompédicas o la emoción de la F1, pero La insólita reunión de los nueve Riacardo Zacarías es una novela posmoderna en la forma y en el fondo. Ya consumada la “muerte del autor” y sustituido este por un Colectivo, vemos afectada también la supervivencia del sentido, pues como afirmó Lyotard, lamentar la pérdida de sentido en la posmodernidad se reduce a llorar por el hecho de que el conocimiento ha dejado de ser, sobre todo, narrativo, o más bien que éste se puede hallar en una narrativa unificada, autorizada por el autor, y que los lectores aceptamos pasivamente.

En cuanto al género del texto, a primera vista, y como el texto esté en prosa, nos parece una novela. Dice E.M. Forster que la novela “explica lo que en la realidad queda inexplicado”, que “nos ofrecen una ilusión de perspicacia y de poder”. Entonces, claro está, ya que queremos leer el libro de juan de madre para saber lo que en realidad sucedió tras esa desaparición y ese asesinato, hechos que en su momento quedaron como misterios insolubles. Y el esclarecimiento de este enigma es lo que nos promete el libro en la contraportada.

La explicación se nos narra en las entradas de diario de Ricardo Zacarías, pero es una interpetación que quebranta cualquier esquema de novela de misterio de orden porque incluye una máquina que traslada al protagonista en el espacio y en el tiempo. Y es que en este libro se enfrentan los dos géneros derivados del positivismo y el progreso científico técnico, el policial y la ciencia ficción, cada uno racionalista de distinta forma. En el policial prima el respeto a la realidad real y en la ciencia ficción, sin embargo, se exploran las posibilidades de los ingenios técnicos de los que la ciencia racional podría en un futuro proveer al ser humano.

Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré. (El Aleph)

Entonces, para poder aclaranos algo más en torno al género, vamos a ver otros aspectos. Desde el punto de vista de los personajes, es destacable cómo la figura del científico se impregna de características que lo convierten en un perdedor obsesionado con su materia, movido por unos intereses extremadamente ingenuos y cada vez más perdido su sentido de la realidad con la que prácticamente no interactúa. Es decir, en uno de ustedes, hipócritas lectores.

E una novela que es presentada como una máquina del tiempo, y cuyo protagonista diseña una, el tiempo, es un eje temático. Vemos el conflicto entre el Tiempo percibido: “Mi buen amigo, que es católico a su manera, confía plenamente en le tiempo rectilíneo, tal y como lo describieron los racionalistas más recientes” (25); y por otra parte, los descubrimientos sobre un tiempo diferente, del protagonista: “Pero entiendo que la humanidad continuará hablando para siempre como si el único instante verdadero fuera un instante extinto y el futuro aún estuviera por suceder. No querrán aceptar que , igual que el Universo existe en toda su amplitud, aunque nuestra conciencia sólo alcance a concebir como real el Aquí, también el Tiempo existe en toda su amplitud, aunque nuestra conciencia solo alcance a concebir como real el Ahora. Preferirán pensar que fundamos universos a nuestro paso, antes que aceptar un hecho tan sencillo” (56).

Españoles, el realismo ha muerto.

Españoles, el realismo ha muerto.

Y con ello, como aparece reflejado en cita del Aleph, la limitación del lenguaje que halla para contarnos lo ocurrido, lo que Wittgenstein teorizó como la incapacidad del lenguaje para significar el mundo, en un primer momento, y como incomprensión derivada de mezclar juegos de lenguaje que se correspondan con distintas formas de vida, al final de su obra: “No está la lengua española –supongo que ningún idioma- preparada para narrar lo que he vivido, lo que viviré. Entiendo que mis esfuerzos están abocados al más completo desastre. Nuestro lenguaje es funcional siempre y cuando lo utilicemos para describir el mundo tal y como lo hemos percibido en la cotidianidad, a lo largo de los milenios. Cinco siglos después de Copérnico, continuamos preguntándonos la hora a la que se pondrá el Sol, nuestro idioma aún no se hizo a la idea de que somos nosotros los que damos la espalda al Sol. (…)

Y otro tema fundamental es el del doppelgänger. Ricardo Zacarías no sólo se halla con un doble, sino con nueve de ellos. Con los que además establece relaciones conflictivas que lo llevan a abismarse durante años en tratar de controlar sus experimentos con los viajes temporales. Y tendrá que enfrentarse a distintas versiones de sí mismo que se crean en los universos alternativos teorizados por Hugh Everett III. Es en este sentido en el que el relato toma tintes de relato de terror, ya que el encuentro con sus dobles se presenta revestido de un carácter ominoso.

Otros temas podríamos entresacar, pero con estos dos, que son de los principales, ya podemos atrevernos a decir, que podemos solventar los problemas que mostraba con el género diciendo que La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías es una fantástica novela y además de género fantástico, pues en ella se produce un conflicto entre lo narrado y la realidad tal y como la percibimos la mayor parte de los lectores, que implica que su lectura exige de nosotros una fuerte suspensión del descreimiento.

La niña Angelita, rescatada por la benemérita.

La niña Angelita, rescatada por la benemérita.

Y dicho todo esto, casi no habríamos dicho nada del texto, tan abierto y resistente a la interpretación, y es que el aspecto más jugoso del artefacto de Coletivo juan de madre, es el carácter de texto performativo que tiene. El sentido (no confundirmelo aquí con el significado) es la constatación de que el conocimiento de la realidad nos resulta imposible puesto que nuestro conocimiento pasa por el tamiz del lenguaje, que es secuencial cuando que la realidad no lo es.

Todos estos temas y conflictos de los que estuvimos tratando hasta ahora, y que inscriben la historia en la tradición del fantástico, no bastan para explicarla. El cuestionamiento de la realidad, o al menos de nuestra percepción de la realidad, es todavía más intenso, si contemplamos la obra en toda su amplitud. Y es que para explicarnos la compleja trama que resuelve los misterios (de alguna forma), es necesario abrirnos una serie de “líneas de fuga” (esos “textos otros” relacionados con las entradas del diario mediante notas), en donde, al tiempo que se presenta como fantástica la explicación, se nos dan datos de la “realidad real” que aclaran, informan, conforman y contradicen lo que se nos está contando y es así como por contraposición vemos que la “verdad” que se nos ofrece de modo narrativo se ve continuamente agujereada, interrumpida y cuestinada en su linealidad tanto física como argumentativa. En este aspecto la forma se encuentra con el fondo, y nos deja una lectura de la que podemos afirmar que “se non è vero, è ben trovatto”.

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4 Responses to LA INSÓLITA REUNIÓN DE LOS NUEVE RICARDO ZACARÍAS: Doppelgangland.

  1. marcheto says:

    Me compré este libro gracias a o por culpa de esta reseña (todavía no lo sé, aún está en la pila), pero acabo de leer el relato de Colectivo incluido en Presencia Humana y me ha parecido muy bueno. Así que voy a coger a los 9 Ricardos con todavía más ganas de las que tenía tras leer tu reseña.

  2. Lector Serio says:

    Pinta muy bien este libro (prácticamente todos los libros de Aristas pintan bien). // Sus palabras, no tengo mucha idea de cuál podría ser el motivo, generan en el gruyer de mi cerebro la siguiente ecuación: Primer (Carruth) + Niebla (Unamuno) = Ida de Olla³. // L.S.

  3. Juanfran Jiménez says:

    Acabo de terminar el libro, y vengo a dar las gracias a Félix y al almohadón en general por la recomendación (aquí y en el Fantascopio). Muchas gracias. 🙂

  4. Pingback: Yo y mis otros yo: El insólito encuentro de los nueve Ricardo Zacarías | El silencio de Ulises

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